lunes, 28 de mayo de 2012

Mi celda-autobús: las cárceles improvisadas de Brasil

En Río de Janeiro, centenares de mujeres y niños hacen colas con bolsas llenas de comida al frente de lo que antes solía ser una caballeriza, Esperando el poder ver cientos de hombres acusados de Tráficos de drogas, asesinatos, robos, violencia sexual o actividades paramilitares. 

Las cárceles en Brasil están oficialmente sobrepobladas, la Policía intentan desde hace décadas convertir cualquier estructura (autobuses y contenedores) en alojamiento temporal para los detenidos. quizás temporal esta mal dicho porque muchos llegan a esperar años en estos hasta el día de su juicio, estos reclusos y en casos hasta niños les toca dormir de pie amarrados a las paredes porque no caben. 

Comentan que  se han encontrado con personas esperando hasta tres años en estos sitios improvisados porque no tienen abogados. Estas cárceles operan sin ningún tipo de presupuesto y mucho menos administración. Los familiares de los detenidos les llevan comida y otros productos básicos. Algunos detenidos privilegiados son elegidos para gestionar las cárceles bajo la supervisión de unos cuantos policías. La corrupción abunda.

“Encontramos el caso de un niño que había robado pescado. Y el de un travesti que tiró una piedra a un coche porque alguien le había llamado marica”, explica Parto Antonio Carlos Costa, presidente del grupo de protesta Río de Paz. en defensa de los derechos humanos en Río, se lucha intensamente por lograr el cierre de estas cárceles improvisadas y se encarga además de llevar suministros médicos a los detenidos .Los grupos de derechos humanos celebraron que Rio de Janeiro se convirtiese el mes pasado en el primer estado brasileño que aprueba el cierre por completo de estos centros de detención.

¿Pero a dónde van a ir los detenidos? Algunos críticos advierten de que muchas de las casas de custodia prometidas por el Gobierno todavía se tienen que construir, y que las cárceles existentes están repletas de reclusos.
Algunos prisioneros vestidos con pantalones cortos transportaban aparatos de aire acondicionado, batidoras y neveras desde la cárcel al camión. Les conocen como los “faixina”, un grupo privilegiado que disfruta de celdas cómodas a cambio de encargarse de la limpieza y de tareas de mantenimiento. Los otros reclusos, sudorosos y sin camisa, subían esposados a los vehículos blindados que les esperaban.
La tasa de población reclusa en Brasil (ahora de 260 por cada 100.000 habitantes) se ha triplicado en los últimos 15 años. Esta tasa está en un lugar intermedio en el promedio de América Latina por encima del de Venezuela y Argentina, pero menor que en Chile o El Salvador. Pero como ya sabemos Brasil es un país bastante Poblado y es por eso que puede a veces parecer pequeño en cuanto a los reclusos comparado con otros países latinoamericanos. Con medio millón de prisioneros su población reclusa es seis veces la de Colombia, el siguiente país con más encarcelados en América Latina. en Conclusión, Brasil tiene la cuarta población reclusa más numerosa del mundo. 
Casi la mitad de los reclusos de Brasil están a la espera de juicio.
En 1999, un gobernador de Río de Janeiro decretó que los detenidos a la espera de juicio deberían de permanecer en centros de custodia espaciosos. Pero Río no los ha construido con la suficiente rapidez. La caballeriza convertida en cárcel en Sao Gonçalo tenía una capacidad máxima para 400 personas, pero ha acogido por sistema a unos 800. Pero algunos reclusos dicen que las condiciones para ser una cárcel son "buenas", reclusos con su propio colchón, ventilador, poseen videojuegos, televisión en su cuarto y hasta gozan de habitaciones para visitas privadas de sus conyugues.
Ednilson da Silva, de 22 años: “Pues claro, porque son de la faixina” cuando se le pregunta por qué hay gente que se quiere quedar. Según él, hay celdas para 10 en las que duermen 50 prisioneros espalda contra espalda. “Ellos [los faixina] viven en una habitación con aire acondicionado; nosotros, en una sauna”. Muchos admiten que al irse extrañarán las "normas relajadas para las visitas". Los policías en los centros improvisados son más flexibles a la hora de permitir visitas.
Aquí les dejo una excelente pelicula Brasileña del 2003, Dirigida por Paulo Sacramento.y saquemos nuestras propias conclusiones. 

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